Hoja 1 · Objetivos
Hoja 2 · Explicación
El bloque B de este curso trata de organizar y gestionar la actividad física. El criterio 2.1 pide desarrollar proyectos motores —individuales, cooperativos o colaborativos— y reconducir el proceso, con autoevaluación y coevaluación del camino y del resultado. No basta con «hoy jugamos a lo que salga». Un proyecto motor es una práctica con un fin que podéis comprobar, unos medios que de verdad tenéis y unas personas que saben qué les toca.
Autogestión no significa que el grupo haga lo que quiera sin docente. Significa que, dentro del marco de la sesión, decidís el siguiente paso con datos: qué iba a pasar, qué ha pasado y qué cambiáis. El profesorado marca el espacio, el tiempo y la seguridad. El proyecto es vuestro porque lo habéis escrito antes de moveros.
El objetivo dice qué queréis conseguir en este proyecto, no quién es el mejor del instituto. Tiene que poder verse. «Pasárnoslo bien» es un deseo, no un objetivo: al final nadie puede demostrar si se cumplió. «En doce minutos, el grupo completa tres vueltas al circuito cooperativo sin que nadie quede esperando más de un turno» sí se puede mirar. También vale un objetivo individual: «esta semana sostengo tres sesiones de movilidad que ya practico en clase, sin añadir carga nueva».
Un buen objetivo cabe en una frase, nombra la tarea y el criterio de éxito, y no insulta a nadie. Si el objetivo solo lo entiende quien lo escribió, el resto del grupo no puede autogestionarlo. Si exige un máximo, una marca personal publicada o un reto grabado, no es un objetivo de esta lección: es un riesgo.
El material es la lista de lo que el proyecto usa de verdad: balones del centro, conos, colchonetas, cuerdas, el propio cuerpo, un cronómetro del aula, una pista o un pasillo autorizado. Se escribe antes. Si el plan necesita seis balones y el armario tiene tres, el proyecto se rehace, no se «apaña» robando material de otro grupo o saliendo a un espacio que no os han cedido.
Cada pieza tiene un uso y un estado. Antes de empezar, alguien comprueba que no esté roto, húmedo o suelto. Si lo está, se aparta y se avisa. No es un fracaso del proyecto: es parte de la gestión. La lección siguiente mirará con calma la compra y la publicidad; aquí la pregunta es más simple: ¿lo necesitamos para este objetivo y lo tenemos en condiciones?
La higiene no es un anexo moral. Es una condición para que el material compartido se pueda volver a usar. Manos limpias antes de repartir lo que se toca con la cara. No compartir botella. Ropa de práctica que ya usáis en clase, calzado atado, pelo que no tape la vista si la tarea lo pide. Al terminar, el material vuelve seco y en su sitio; el suelo no se queda con cinta, papeles ni botellas.
Si alguien tiene una herida abierta, no se pone de portero de un material que todo el grupo va a tocar hasta cubrirla como indique el docente. Si hay fiebre, vómito o una lesión que duele, esa persona no «aguanta por el equipo»: sale de la tarea y el rol se cubre con el plan de imprevistos. Parar no rompe el proyecto. Esconder un malestar sí puede romper a una persona.
Un imprevisto es algo que puede torcer la sesión y que todavía no ha pasado: falta una persona, el patio está mojado, el material previsto está ocupado, el tiempo se acorta, alguien se marea. No es una excusa escrita después. El proyecto nombra dos o tres imprevistos probables y, para cada uno, una respuesta que conserva el objetivo o lo reduce sin abandonarlo.
La respuesta no puede ser «ya veremos». Si llueve y el gimnasio no está libre, el plan B puede ser la misma tarea en un pasillo autorizado, más corta, o una versión sin balón si el balón necesita espacio seco. Si falta quien llevaba el cronómetro, otra persona del rol de apoyo lo cubre: por eso los roles no son de una sola persona imprescindible. Lo que no es un plan B es inventar una prueba máxima «para aprovechar» o salir del recinto del centro.
En un proyecto de grupo los roles se nombran y se pueden rotar: quien conduce el tiempo, quien reparte y recoge el material, quien vigila la higiene y el espacio, quien practica la tarea, quien anota si el objetivo se está cumpliendo. Nadie es «el que no vale y sujeta el cono» durante toda la sesión. Ese encargo, si existe, dura un tramo y luego rota.
Un rol no es un privilegio ni un castigo. Quien conduce no insulta ni cambia las normas a mitad. Quien anota no inventa el resultado para quedar bien. Si el proyecto es individual, los roles se encogen pero no desaparecen: tú eres quien practica y quien revisa; el docente sigue siendo el marco de seguridad, no tu secretaría.
Autoevaluar es mirar tu parte con el objetivo delante: ¿hice el rol que acepté?, ¿el material volvió a su sitio?, ¿paré cuando tocaba? Coevaluar es decirle al grupo qué del proceso ayudó y qué estorbó, con hechos, no con etiquetas. «Llegaste tarde al relevo y el circuito se paró» es útil. «Pasas de todo» no lo es.
Se evalúan dos cosas, como pide el criterio: el proceso (cómo os organizasteis) y el resultado (si el objetivo se cumplió, a medias o no). Si el resultado falla y el proceso era confuso, el ajuste es aclarar roles o bajar la tarea, no echar a alguien del grupo. Si el resultado sale y el proceso fue gritar, el proyecto no está conseguido del todo: la convivencia también es resultado.
Hoja 3 · Ejemplos resueltos
Un grupo quiere un circuito cooperativo. Solo Aina ha pensado las estaciones. El día de la práctica, dos personas no saben su rol y el material se queda en el banco.
Resultado. El circuito se acorta y se entiende. El objetivo se mantiene. Nadie queda como culpable único.
El proyecto individual de Mateo es repetir un recorrido de coordinación en el patio. A los diez minutos empieza a llover y el suelo resbala.
Resultado. El proyecto sobrevive porque el imprevisto estaba escrito. La seguridad manda sobre el minutaje.
Hoja 4 · Práctica segura
Seguridad: espacio autorizado por el docente, sin pruebas de máximo ni material roto. Fatiga puede ser parte del esfuerzo; dolor, mareo o un pinchazo no lo son: se para y se cubre el rol. Si parece una emergencia, 112.
Comprueba · 4 preguntas
1. ¿Qué convierte una actividad en proyecto motor, según esta lección?
Porqué. El criterio 2.1 pide proyecto y reconducción, no cansancio ni un jefe fijo. Improvisar sin plan no es autogestión.
2. El material del proyecto debe decidirse…
Porqué. El material se lista antes y se comprueba. La publicidad no es una necesidad. Usar lo de otros sin acuerdo rompe la gestión.
3. Un plan B bien escrito…
Porqué. El plan B se piensa en frío, conserva la meta en una versión más segura y no es ni el caos ni la cancelación automática.
4. Coevaluar el proceso significa…
Porqué. La coevaluación usa hechos del proceso y del resultado. No es un concurso de simpatía, ni un silencio, ni un culpable único.
Un proyecto motor del bloque B nombra objetivo, material, higiene, imprevistos y roles. Se autogestiona dentro de la seguridad de la clase. Si algo falla, se redirige con un plan B ya pensado. Autoevaluar y coevaluar miran el proceso y el resultado, con hechos, no con etiquetas.
Escribe en el cuadro un proyecto motor para una sesión real. Incluye: objetivo en una frase, material que ya existe, tres normas de higiene, un imprevisto con su plan B, y los roles (aunque seas solo tú). Cierra con cómo autoevaluarás el proceso y el resultado. No inventes compras ni espacios fuera del centro.
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