Hoja 1 · Objetivos
Hoja 2 · Explicación
El criterio 1.4 pide hábitos de higiene en la vida diaria, aplicados a la práctica motriz. No es una lista de marcas ni un anuncio de geles. Es una secuencia: lo que haces para llegar limpio y seguro, lo que cuidas mientras te mueves, y lo que dejas resuelto al terminar para que la siguiente sesión —o la siguiente clase de otra materia— no empiece con ropa húmeda, material sucio o una herida mal tapada.
En Bachillerato ya no basta con «me cambio la camiseta». Hace falta decidir qué se comparte y qué no, y distinguir el sudor normal del problema que pide parar.
Antes de moverte, la higiene es sobre todo prevención. Ropa y calzado limpios y adecuados a la tarea (no las mismas zapatillas mojadas del día anterior si puedes evitarlo). Pelo recogido si molesta o si la actividad lo pide. Uñas que no arañen a nadie. Joyas, piercings sueltos y accesorios que enganchan se quitan: no son un adorno inocente en un juego de contacto o en una voltereta. Manos lavadas si vas a compartir material que se toca con las manos.
No se comparte botella, toalla ni calzado. La botella es tuya; si no tienes, pides agua del centro, no un trago de la de un compañero «porque es solo un sorbo». Si tienes una herida abierta, se cubre como indique el profesorado; no se oculta para no perder el partido.
Sudar es parte del esfuerzo, no una falta de higiene. Lo que sí es higiene es no secarte la cara con una toalla que ya ha pasado por varias personas, no escupir al suelo del pabellón y avisar si el material queda mojado o sucio de forma que resbale o manche. Si el espacio está cerrado y el aire se carga, se ventila cuando se pueda; no es un detalle estético, es que el grupo respira el mismo aire.
Durante la práctica también cabe parar para ir al baño, cambiar una compresa o un tampón, o beber agua. Esconder esa necesidad «por vergüenza» no es más deportivo. Si te mareas, te pica una herida o notas que una rozadura se abre, lo dices: seguir no demuestra nada.
Después, el cuerpo sigue sudado y la ropa sigue húmeda. Si el centro tiene ducha y es usable, ducharse es la opción clara. Si no la hay, al menos cambiarse a ropa seca, secarse, y no pasar el resto de la mañana con la camiseta de Educación Física pegada. El calzado se ventila; dejarlo cerrado en la bolsa hasta el día siguiente es la forma más segura de que huela mal, no un misterio de «sudas demasiado».
El material del centro se recoge como indique la sesión: balones, colchonetas, conos. Higiene también es no abandonar tiritas, botellas ni ropa en el vestuario. Lo que es tuyo se va contigo; lo que es del instituto se deja usable para el grupo siguiente.
Un desodorante habitual, jabón y agua cubren la higiene cotidiana. No hace falta un espray «detox», una crema que «quema grasa mientras sudas» ni un suplemento vendido como higiene o como recuperación mágica. Esta lección no recomienda marcas ni dosis. Si un anuncio promete un efecto que el agua y el cambio de ropa no pueden, y no explica con claridad qué se ha medido, no es una norma de higiene: es publicidad.
Tampoco es higiene machacarse la piel con productos agresivos «para no oler», ni esconder una infección de piel, de pies o de una herida con colonia. Eso se comenta en casa o con el personal sanitario; aquí solo se aprende a no compartir lo que la contagia y a no tapar el problema para seguir jugando.
Hoja 3 · Ejemplos resueltos
En un partido de recreo, nadie ha traído agua y la botella de Nuria va de boca en boca. Alguien dice que «es solo agua».
Resultado. Higiene durante la práctica, sin avergonzar a nadie y sin producto nuevo.
Hugo termina Educación Física y entra en Historia con la misma camiseta. Por la tarde el olor es tema de pasillo y él compra un espray caro que promete «eliminar toxinas del sudor».
Resultado. El hábito es el cambio de ropa. El anuncio queda fuera de la norma.
Hoja 4 · Práctica segura
Seguridad: no compartas botella, toalla ni calzado. Una herida que sangra, una rozadura que se abre o un mareo: se para y se avisa. El dolor no se tapa para seguir. En una emergencia, 112.
Comprueba · 4 preguntas
1. ¿Qué objeto no debe pasar de una boca a otra en la sesión?
Porqué. La botella toca la boca. El balón y el cono son material de grupo si están en condiciones. La consigna no es un objeto de higiene.
2. Sudar durante la práctica significa sobre todo que…
Porqué. El sudor es parte del esfuerzo. La higiene es el después (aseo, ropa seca), no un milagro ni dejar de hidratarte.
3. Un anuncio que promete higiene o recuperación «instantánea» sin explicar qué se ha medido…
Porqué. El criterio pide hábitos, no catálogo. Sin dato claro, la promesa no se convierte en norma. Un rostro famoso no es una medición.
4. Después de la sesión, la decisión que mejor encaja es…
Porqué. El después cierra higiene personal y cuidado del material. La A mantiene la humedad. La B ensucia el espacio común. La D vuelve a compartir lo que toca la piel.
La higiene de la práctica tiene tres tiempos: antes (ropa, calzado, lo que no se comparte), durante (sudor sí, toalla y botella ajenas no) y después (aseo o ropa seca, material usable). El agua y el cambio de ropa bastan como norma. El producto milagro no entra en el criterio 1.4.
Escribe un protocolo realista para tu centro: antes, durante y después. Incluye qué no compartirás, qué llevarás en la bolsa y una frase sobre por qué un anuncio no sustituye al hábito. Sin marcas ni dosis.
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