Les vencimos

1º Bachillerato Educación Física

Lección 03 · Criterio 1.2 · Vida activa

Activación, esfuerzo e intensidad

1º Bachillerato Educación Física · Decreto 40/2022 CyL · criterio 1.2

Hoja 1 · Objetivos

Objetivos

  1. Organizar un calentamiento que prepare la tarea concreta, en vez de empezar por lo más duro.
  2. Dosificar el esfuerzo de la semana cambiando una sola palanca: frecuencia, volumen o intensidad.
  3. Controlar la intensidad mientras te mueves, con la prueba del habla y con señales para parar.

Hoja 2 · Explicación

Entrar, sostener y salir del esfuerzo

El criterio 1.2 mira lo que ocurre dentro de la práctica, no solo el plan escrito. Una sesión tiene un antes, un durante y un después. Si el antes es un sprint, el durante no se puede dosificar y el después se convierte en dejarse caer. Calentar, dosificar y controlar la intensidad son tres decisiones seguidas.

Ninguna pide un pulsómetro. Piden orden, una subida gradual y una forma de saber, en el momento, si vas suave, moderado o vigoroso.

Calentar: de lo general a lo que vas a hacer

El calentamiento no es la parte principal disfrazada ni una charla de pie. Empieza por moverte a intensidad suave: caminar, trotar muy corto si la sesión será de carrera, movilidad de las articulaciones que vas a usar. La respiración se acelera un poco y todavía puedes hablar con holgura.

Después viene lo específico. Si vas a jugar con balón, aparecen pases cortos, cambios de dirección suaves y un gesto parecido al del partido, todavía sin la velocidad del momento decisivo. Si vas a hacer fuerza con el propio cuerpo, haces unas repeticiones fáciles del mismo gesto antes de la serie que sí cuenta. El orden importa: de amplio y suave a parecido y un poco más vivo. Empezar por el esfuerzo máximo «para despertar» salta ese orden.

El calentamiento dura lo que necesitas para llegar preparado, no un tiempo mágico. Con frío o con una tarea muy explosiva suele hacer falta más transición. Con una caminata moderada, la propia caminata ya es parte de la entrada si los primeros minutos van más lentos.

Dosificar: no subir todo a la vez

Dosificar es decidir cuánto esfuerzo cabe hoy y esta semana, mirando cómo respondiste la vez anterior. Si la última sesión se sostuvo, podías hablar cuando tocaba hablar y no hubo dolor, puedes mover una variable un poco: un día más, unos minutos más o un tramo algo más vivo. No las tres.

Si la última sesión se quedó a medias, te dejó sin poder dormir o apareció una molestia, la dosis de hoy baja o se mantiene, no «se compensa» con más. Dosificar también es repartir: un día vigoroso no se pega a otro vigoroso si todavía notas las piernas pesadas y la técnica se cae. Entre medias cabe un día suave o de movilidad.

La referencia de cantidad sigue siendo la de la OMS, no una tabla inventada de porcentajes. Hasta los 17 años, unos 60 minutos al día de actividad moderada a vigorosa. En adultos, 150–300 minutos semanales moderados o 75–150 vigorosos, con fuerza al menos 2 días. Esas cifras orientan la semana; no dicen que hoy tengas que hacer un test hasta el fallo para «cumplir».

Partes de una sesión Una línea de tiempo: entrada suave, parte específica, parte principal y vuelta a la calma. La altura sugiere el esfuerzo, no unos minutos obligatorios. La sesión sube y baja. La altura no son minutos. Entrada suave Específico Principal Vuelta a la calma
Calentar es la subida de la izquierda. La parte principal no es el primer minuto. La vuelta a la calma no es sentarse de golpe.

Controlar la intensidad en el momento

La intensidad prevista en el papel se comprueba mientras te mueves. La prueba del habla sigue valiendo: si puedes cantar, vas suave; si hablas con frases pero no cantas, moderado; si solo salen frases cortas, vigoroso. Elige la zona antes de empezar y mírala una vez a mitad de la tarea, no solo al terminar sin aire.

Hay otra comprobación que no es un número: la técnica. Si el gesto que salía limpio se encoge, llegas tarde al balón o dejas de controlar el apoyo, la intensidad (o el cansancio) ya es demasiado alta para esa tarea, aunque el plan dijera «moderado». Bajar el ritmo en ese momento es dosificar, no rendirse.

Se para del todo, no solo se baja, si hay dolor, mareo, náusea fuerte, dolor en el pecho o una sensación que no reconoces como fatiga normal. Ahí no se «acaba la serie». Se avisa. Si parece una emergencia, 112.

Volver a la calma

Al terminar no hace falta un ritual largo, pero sí una bajada. Unos minutos de marcha o de un gesto muy fácil, y respirar sin hablar a gritos, dejan la intensidad en suave antes de sentarte. Es el momento de anotar, en una línea, si la intensidad real coincidió con la prevista. Esa línea es la que usarás para dosificar la próxima sesión.

Estirar con calma puede acompañar la vuelta si ya lo hacéis en clase. No sustituye a la bajada del esfuerzo ni arregla una sesión que empezó demasiado fuerte. Y no es el sitio para forzar un rango que duele.

Tres zonas por la prueba del habla Tres franjas: suave si puedes cantar, moderada si conversas, vigorosa si solo dices frases cortas. Suave Puedo cantar entrada y calma Moderada Hablo, no canto buena parte del día Vigorosa Frases cortas tramos, no toda la hora Si la zona real no es la que escribiste, corrige el ritmo en la sesión. No esperes al resumen de la semana.
El control de intensidad cabe en una frase dicha en voz alta. No hace falta un número de pulsaciones.

Tres errores que esta lección quiere cortar

El primero: usar el calentamiento como castigo o como competición. Quien llega el último en la vuelta inicial empieza ya vencido y sin reserva para la tarea. El segundo: dosificar por comparación. Que otra persona haga series de más no sube tu dosis de hoy. El tercero: llamar moderado a lo que ya no te deja hablar, porque así el registro miente y la semana siguiente subes sobre un dato falso.

Hoja 3 · Ejemplos resueltos

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1. Antes de un partido en el patio

El grupo de Inés va a jugar un partidillo. Alguien propone empezar con sprints «para activar».

  1. Entrada general. Un tramo breve de caminar y trote muy suave, más movilidad de tobillos, caderas y hombros. Todavía se puede conversar.
  2. Parte específica. Pases cortos, una conducción lenta y un cambio de dirección sin buscar la máxima velocidad.
  3. Paso a la tarea. El primer minuto de juego se queda en ritmo moderado. Los sprints, si salen, aparecen cuando el cuerpo ya está en la tarea, no como calentamiento.
  4. Cierre. Al acabar, caminan hasta poder hablar con calma y anotan si el inicio fue suave de verdad o si alguien se quedó sin aire antes del partido.

Resultado. El calentamiento se parece al juego y sube de menos a más. El sprint inicial queda fuera.

Ejemplo 2. Quiere correr más tiempo

Hugo lleva dos semanas trotando tres días a un ritmo en el que conversa. Quiere alargar y, el mismo día, meter una cuesta fuerte.

  1. Mirar la última sesión. Cumplió, habló con frases y no hubo dolor. Hay margen para un solo cambio.
  2. Elegir la palanca. Alarga unos minutos el tramo continuo. No añade la cuesta esta semana: eso sería subir volumen e intensidad a la vez.
  3. Control en el sitio. A mitad del tramo nuevo dice una frase. Si solo salen palabras sueltas, baja el ritmo hasta recuperar la conversación. El minuto de más no justifica cambiar de zona.
  4. Anotar para la próxima. Si sostuvo el habla, la semana siguiente puede mantener ese volumen. La cuesta, si el profesorado la ve segura, sería el cambio de otra semana, no de esta.

Resultado. La dosis sube por una variable. La prueba del habla impide que «un poco más de tiempo» se convierta en otra intensidad.

Hoja 4 · Práctica segura

Práctica (sesión corta ya conocida)

  1. Escribe en tres líneas el orden de tu próxima sesión: entrada suave, gesto específico, tarea principal, vuelta a la calma.
  2. Marca la zona de habla prevista en la parte principal: suave, moderada o vigorosa.
  3. Haz solo la entrada y un tramo breve de la tarea, en un espacio seguro. A mitad, di una frase en voz alta y comprueba si coincidió.
  4. Si no coincidió, reescribe una dosis para la próxima vez cambiando una sola cosa.

Seguridad: sin sprints de salida, sin cargas nuevas y sin llegar al fallo. Dolor, mareo o dolor en el pecho: parar. Emergencia: 112.

Glosario

Comprueba · 4 preguntas

Comprueba

1. ¿Qué orden encaja con el calentamiento de esta lección?

2. Hugo quiere progresar y propone, el mismo día, más minutos y una cuesta fuerte. ¿Qué dosificación encaja?

3. A mitad de la tarea solo puedes decir frases cortas, pero el plan decía «moderado». ¿Qué haces?

4. Aparece dolor en el pecho o un mareo claro durante la sesión. ¿Qué corresponde?

Cierre

Se entra suave y específico, se sostiene una zona que puedes comprobar hablando, y se sale bajando el ritmo. Dosificar es cambiar una variable cuando la anterior sesión lo permite, no copiar ni acumular. El dolor y el mareo no son una zona más de intensidad: son una parada.

Reto Profesor

El guion de mi próxima sesión

Escribe el guion de una sesión que de verdad puedas hacer esta semana. Orden: entrada suave, parte específica, tarea principal y vuelta a la calma. Di la zona de habla prevista, qué única variable tocarías respecto a la última vez y qué harás si a mitad no puedes conversar o aparece dolor.

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