Hoja 1 · Objetivos
Hoja 2 · Explicación
El criterio 1.3 une la práctica física con lo que comes y bebes el resto del día. No eres un motor al que se le echa un suplemento antes del examen de resistencia. Eres una persona que estudia, duerme, come y, además, sigue un programa. Si la comida falla de forma repetida, el programa se siente: falta de energía a media sesión, mareo, o la tentación de «compensar» con una norma rara encontrada en una red social.
Esta lección no te calcula la comida. No hay calorías, ni gramos, ni una báscula como árbitro. Hay criterios para reconocer una comida suficiente y variada, y para no caer en atajos que prometen un cuerpo en pocos días.
Una alimentación equilibrada se ve mejor en la semana que en un solo plato fotografiado. A lo largo de los días aparecen verduras y frutas, alimentos que aportan hidratos de forma cotidiana (pan, arroz, pasta, patata, legumbre), fuentes de proteína que ya conoces (legumbre, huevo, lácteos, pescado o carne, según lo que haya en casa) y grasa de uso habitual, como el aceite de oliva en la cocina de aquí. No hace falta que cada comida lleve de todo. Hace falta que no vivas de un solo grupo ni que borres un grupo entero porque alguien lo llamó «el problema».
El desayuno, la comida y la cena —y algo entre horas si pasa mucho rato— son la rutina, no un premio por haber sudado. Saltarse la comida anterior a Educación Física para «ir más ligero» suele salir mal: la sesión se hace cuesta arriba y a veces aparece mareo. Comer tampoco es pegar un atracón justo antes de salir a correr. Deja un margen para que la comida siente; si el horario no lo permite, elige algo sencillo que ya toleres, no un experimento.
Un menú de celebración no define tu alimentación, igual que un partido no definía tu frecuencia. Lo que cuenta es el patrón: horarios reconocibles, comida hecha de alimentos y no solo de promesas del envase, y agua a mano cuando hay práctica. Dormir con cierta regularidad forma parte de la misma rutina, porque una noche muy mala cambia el esfuerzo del día siguiente; esta lección no te pone una cifra de horas.
Leer la etiqueta sirve para no tragar un eslogan. Si un producto se anuncia como imprescindible para rendir, desconfía: la base sigue siendo la comida de cada día. Los suplementos no son un capítulo de este curso y no se recomiendan aquí como atajo.
La bebida de base es el agua. No hace falta una bebida especial para una clase de Educación Física ni para un paseo. Beber cuando hay sed, y tener agua antes de salir si sabes que no habrá una fuente, cubre la mayoría de las sesiones escolares. En una práctica larga, con calor, tiene sentido beber también en pausas, a sorbos, sin esperar a terminar seco. Al acabar, vuelve a beber si tienes sed.
Una pista personal, no una medición de laboratorio: la orina muy oscura, junto con sed y boca seca, sugiere que te has quedado corto de líquido. No conviertas eso en un concurso de botellas. Tampoco es buena idea forzarte a beber muchísimo de golpe antes de correr: pesa y puede sentar mal. El calor, la ropa y la duración cambian la necesidad; por eso esta lección no dicta mililitros.
Una dieta milagro promete un resultado rápido, culpa a un alimento único o manda quitar grupos enteros «durante unos días». A veces vende un producto, un zumo exclusivo o una lista cerrada. No equilibra: estrecha. Y no encaja con un programa de actividad, porque te deja con menos recursos justo cuando pides al cuerpo que se mueva con regularidad.
Tampoco entra aquí la idea de «quemar» lo comido con un castigo de ejercicio, ni la de no comer para pesar menos antes de una clase. Esas vueltas no son dosificación: son un riesgo. Si alguien te preocupa de verdad por su forma de comer, el camino es hablar con la familia y con un profesional sanitario, no seguir un reto de internet. Esta página no sustituye esa conversación ni receta calorías «para adelgazar» o «para definir».
En el registro semanal ya anotabas frecuencia, volumen e intensidad. Añade dos frases que no son números: ¿comí de forma reconocible antes de las sesiones? ¿tuve agua? Si la respuesta es no y la sesión salió torcida o con mareo, la reorientación de esa semana puede ser la rutina de comida y bebida, no más minutos de carrera. La OMS sigue hablando de actividad (unos 60 minutos diarios moderados-vigorosos hasta los 17 años; en adultos, 150–300 minutos semanales moderados o 75–150 vigorosos, y fuerza al menos 2 días). No la uses como excusa para inventar un menú con calorías.
Hoja 3 · Ejemplos resueltos
Nuria no come al mediodía porque «así rinde más» en la sesión de la tarde. Al poco de empezar se marea y tiene que sentarse.
Resultado. El plan no sube de intensidad. La corrección es no llegar en ayunas a la práctica. El mareo manda parar.
Un compañero reenvía a Marcos una pauta que quita el pan, el arroz, la pasta y la fruta, y promete un cambio visible antes del fin de semana.
Resultado. La pauta se rechaza. No se sustituye por otra lista igual de cerrada «pero sana». Se vuelve a la variedad y al agua.
Hoja 4 · Práctica segura
Seguridad: no reduzcas comidas para entrenar, no uses suplementos por tu cuenta y no copies pautas de internet. Dolor o mareo en la práctica: parar. Emergencia: 112. Un problema serio con la comida se habla con la familia y con un profesional, no se resuelve en este cuaderno.
Comprueba · 4 preguntas
1. ¿Qué significa aquí «dieta equilibrada»?
Porqué. El equilibrio de esta lección es variedad y continuidad. La A reduce. La C quita un grupo. La D inventa una prescripción: la OMS, en lo que usamos, habla de minutos de actividad, no de calorías del menú.
2. Un anuncio promete un cambio de cuerpo en cinco días si eliminas un grupo de alimentos. ¿Qué haces con esta lección?
Porqué. Prisa más prohibición de un grupo es el patrón que hay que rechazar. La B prescribe calorías, y esta lección no lo hace. La D usa el ejercicio como castigo. La A sigue siendo la misma pauta.
3. ¿Qué encaja con la hidratación que se explica aquí?
Porqué. Agua, sed y contexto (duración, calor), sin dosis numérica. La A vende un producto que no es necesario para la clase. La C puede sentar mal. La D ignora una práctica larga o un día de calor en el que conviene prever.
4. Nuria se marea en la sesión después de no comer. ¿Qué decisión encaja?
Porqué. El mareo para la práctica. La reorientación inmediata es la rutina de comida, no más esfuerzo ni menos cena. Si vuelve a pasar, hace falta un profesional: esta lección no lo sustituye. En una emergencia, 112.
Comer variado a lo largo de la semana y beber agua con sentido sostienen el programa. No hay aquí calorías ni mililitros que copiar. Una pauta que prometa prisa o que borre un grupo no se afina: se deja. Si el cuerpo avisa con dolor o mareo, se para.
Describe un día de diario tuyo: comidas por grupos de alimentos (no por calorías ni gramos), en qué momento bebes agua y cómo encaja con una sesión de práctica. Cierra con una frase que rechace una dieta milagro concreta que hayas visto, sin copiar su lista de prohibiciones como si fuera un plan.
reto_id: bach1-ef-L04