Hoja 1 · Objetivos
Hoja 2 · Explicación
En el bloque B, organizar la actividad incluye elegir el material con responsabilidad y mirar la publicidad sin tragarla. Un balón, unas zapatillas o una camiseta son herramientas. La publicidad los convierte en identidad: si no llevas eso, parece que no practicas de verdad. Esta lección no cita marcas ni precios. Un nombre comercial inventado, puesto aquí como si fuera un dato, enseñaría mal. Hablamos de anuncios tipo: lo que prometen, no de una empresa concreta.
Consumir no es solo pagar. También es gastar el material del instituto, tirar lo que aún sirve o pedir a casa un objeto que no cambia la tarea. Elegir con criterio es parte de la práctica, igual que elegir la intensidad en lecciones anteriores.
La primera pregunta no es «¿está de moda?». Es «¿qué tiene que hacer este objeto en la sesión?». Un balón de aula tiene que botar de forma previsible y no perder el aire a los dos pases. Una colchoneta tiene que quedarse quieta y no mostrar el relleno. Una comba tiene que girar sin engancharse. Si el objeto cumple la función, no está «viejo» por ser de otro curso.
Confundir función con aspecto es el primer éxito del anuncio. Un balón descolorido que bota bien sirve. Uno nuevo, resbaladizo y demasiado duro para la edad del grupo puede cumplir peor la tarea. La novedad no es una capacidad física.
Antes de usar algo, se mira: costuras abiertas, suelas despegadas, cuerdas deshilachadas, postes que se mueven, redes con alambre suelto, colchonetas que se desplazan. Eso se aparta y se dice. No se «apura» porque el grupo tiene prisa ni porque el anuncio de un producto parecido diga que es irrompible.
La ropa y el calzado que ya usas en clase bastan para las tareas de este curso si están atados, enteros y acordes al suelo. Esta página no te recomienda un modelo ni una gama. Un anuncio que prometa evitar todas las lesiones miente por exceso: ninguna prenda anula un mal apoyo, un suelo mojado o una tarea fuera de tu control. La seguridad sigue estando en la técnica, el espacio y la decisión de parar.
Sostenible, aquí, no es una etiqueta verde en una bolsa. Es alargar la vida de lo que ya existe. Inflar el balón en vez de pedir otro. Cerrar la colchoneta para que no se rompa al arrastrarla. No sentarse encima del material que no es asiento. Avisar de una fuga pequeña antes de que el objeto quede inútil. Compartir el lote del centro en vez de que cada persona traiga un duplicado que luego vive en un armario.
Reparar tiene un límite: si la reparación es casera y el objeto sigue siendo peligroso (una cuerda anudada que puede soltarse en un salto, una portería «sujeta» con cinta), no se usa. Se aparta. Comprar puede ser la salida cuando la función ya no existe y el centro no tiene repuesto, y esa decisión no es tuya a solas en clase: pasa por el docente y por quien gestiona el material. Tu análisis sirve para no pedir de más.
Un anuncio de material o de ropa deportiva suele mezclar cuatro piezas. La imagen: un cuerpo entrenado, un suelo perfecto, nadie sudando de verdad o todo el mundo sonriendo en el esfuerzo máximo. El eslogan: corto, absoluto, fácil de repetir. La promesa: más rendimiento, menos lesiones, pertenencia a un grupo, un cuerpo en pocos días. La prueba ausente: no hay una fuente que puedas leer, o hay un número suelto sin decir de dónde sale.
Si el anuncio usa un porcentaje, un «estudio» o un «expertos dicen» y no puedes ver el estudio, ese dato no entra en tu análisis como hecho. Se anota como «afirmación no comprobada». Esta lección no te da cifras de mercado ni de lesiones evitadas: no las necesita para que aprendas a desmontar el mensaje. Inventarlas sería hacer lo mismo que el anuncio.
Hay promesas que se repiten aunque cambie el producto. La de urgencia: «solo hoy», «última talla», «todo el mundo ya lo tiene». La de miedo: sin este objeto te lesionas o te quedas fuera. La de cuerpo: el material te cambiará la forma, no la tarea. La de autoridad falsa: un rostro conocido o una bata blanca que no explica nada. La de naturaleza mágica: palabras como científico, inteligente o profesional pegadas a una suela o a una bebida.
Ninguna de esas promesas demuestra función. Puedes disfrutar de un diseño. Eso no es lo mismo que necesitarlo para aprender un pase o para caminar con seguridad. Si el mensaje te hace sentir que tu cuerpo actual no basta para entrar en clase, el anuncio está vendiendo vergüenza, no material. La imagen corporal se trabaja en otra lección; aquí basta con no dejar que un cartel decida tu valor.
El consumo responsable en Educación Física se ve en gestos pequeños. Apuntas lo que el grupo gasta de verdad (balones que se pinchan por uso brusco, botellas de un solo uso cuando hay fuente, cinta que se tira a medias). Propones una norma de cuidado antes de pedir un repuesto. Distingues lo personal (tu calzado, tu toalla) de lo común (el balón, la colchoneta). Lo personal se elige en casa, con quien corresponda, y no se exhibe como requisito para participar.
Tampoco es responsable el extremo contrario: rechazar todo material «porque consumir es malo» y practicar con un objeto inseguro. El criterio es la función y el daño evitable, no la pose. Un grupo que cuida tres balones practica mejor que un grupo que exige doce y los deja bajo la lluvia.
Hoja 3 · Ejemplos resueltos
Un grupo quiere balones nuevos porque un anuncio, sin marca que vayamos a repetir, dice que los viejos «no rinden». En el armario hay cuatro balones descoloridos.
Resultado. El consumo baja porque la función seguía viva. El anuncio no ha decidido el presupuesto del aula.
En una parada del autobús, un cartel de calzado —otra vez sin copiar el nombre— afirma que ese modelo evita todas las lesiones de quien corre.
Resultado. El análisis cabe en cuatro líneas y no necesita la marca. La seguridad sigue siendo una conducta, no un producto.
Hoja 4 · Práctica segura
Seguridad: no pruebes material roto ni reparaciones caseras en altura o en suspensión. Si al revisar un objeto ves un riesgo, se aparta y se avisa al docente. Si alguien se hace daño, se para. Emergencia: 112.
Comprueba · 4 preguntas
1. ¿Cuándo un balón del centro «ya no sirve», según esta lección?
Porqué. La función y la seguridad mandan. El color, la moda y la antigüedad por sí solas no retiran un objeto que aún sirve.
2. Un porcentaje escrito en un anuncio, sin fuente que puedas leer…
Porqué. Sin fuente legible no hay dato de clase. Inventar otro número es el mismo error. Una promesa absoluta no queda demostrada por estar impresa.
3. ¿Qué orden encaja con el consumo responsable de esta lección?
Porqué. Comprar es el último paso. Duplicar material por persona aumenta el consumo. Tirar lo que funciona no es higiene: es despilfarro.
4. Una reparación con cinta en una portería que se mueve…
Porqué. Reparar solo cuenta si devuelve la función sin riesgo nuevo. Probar saltando empeora el peligro. El anuncio no inspecciona vuestra portería.
El material se elige por función, seguridad y duración. Cuidar, reparar con criterio y compartir va antes que comprar. Un anuncio se desmonta en imagen, eslogan, promesa y prueba: si la prueba no se puede leer, no es un dato. Esta lección no necesita marcas ni cifras inventadas para llegar a esa conclusión.
En el cuadro, analiza un anuncio real de material o ropa deportiva sin escribir el nombre comercial ni inventar números. Separa imagen, eslogan y promesa. Di si hay prueba legible. Después elige un objeto del centro y decide: cuidar, apartar, reparar con seguridad o pedir reposición, con una frase de motivo. No hace falta comprar nada.
reto_id: bach1-ef-L10