La hoja fija el carbono y pierde agua. La raíz absorbe agua y sales, y también necesita el azúcar que ella no fabrica. Entre las dos hay un tallo con dos conductos que no trabajan igual ni en el mismo sentido. Llamarlos «savia» sin apellido esconde que una sube por tensión y la otra se mueve por presión, y que la segunda puede cambiar de dirección según la estación. Esos conductos son dos tejidos entre otros: conviene nombrarlos todos antes de seguir la savia.
La epidermis es la cubierta viva del órgano joven, en general de una capa. Aísla y solo deja pasar donde hay un poro. El estoma es epidermis especializada, no un agujero casual. En el tallo leñoso esa cubierta acaba sustituida por súber; la epidermis no es la corteza entera ni un simple «sitio por donde sale el agua».
El parénquima está vivo, con pared fina, y no es un resto sin nombre. El clorofílico de la hoja, el mesófilo, fabrica. El de reserva guarda almidón. El que rellena médula o corteza ocupa espacio y puede volver a dividirse si hay una herida. Cuando en primavera ese parénquima actúa de fuente, es porque el tejido almacena, no porque «fuente» sea su único oficio.
El colénquima sostiene órganos que todavía crecen. Sus células siguen vivas y la pared, engrosada sobre todo en celulosa, es flexible: el pecíolo se dobla y no se parte. El esclerénquima sostiene lo que ya no debe alargarse. En la madurez sus células están muertas y la pared está lignificada: fibras y esclereidas, duras, que no se estiran. Colénquima vivo y flexible frente a esclerénquima muerto y lignificado. No son dos nombres del mismo refuerzo.
El xilema conduce la savia bruta y además sostiene: tráqueas y traqueidas de pared lignificada, muertas cuando ya conducen. El floema conduce la savia elaborada: tubos cribosos vivos, con células acompañantes. No llevan lo mismo ni sostienen igual. Los meristemos dan origen a los demás. El apical del tallo y el de la raíz alargan (crecimiento primario). El cámbium vascular, entre xilema y floema, y el felógeno, que origina el súber, engrosan (crecimiento secundario). Un meristemo gasta azúcares y por eso puede ser sumidero, pero no se reduce a esa etiqueta: son células embrionarias, pequeñas, de núcleo grande y poca vacuola.
El xilema de una angiosperma son tráqueas y traqueidas. En la madurez son células muertas, con pared lignificada: un tubo, no una bomba viva. La savia bruta es agua e iones. El motor principal no es la raíz empujando. Es la transpiración en el mesófilo: el agua se evapora en las paredes húmedas y sale por el estoma. Esa pérdida tira de la columna. El agua se agarra a sí misma por puentes de hidrógeno (cohesión) y a las paredes (adhesión). La columna queda bajo tensión, es decir, a presión negativa. Cortar el tallo y ver que no «sale a chorro» hacia arriba encaja con eso: no había una presión positiva empujando; había un hilo tenso. Si entra una burbuja, la columna se rompe (cavitación) y ese vaso deja de conducir hasta que el árbol lo aísla o lo rellena, si puede.
La raíz sí empuja a veces: la presión radical, de noche o con el suelo muy húmedo y la transpiración parada, puede salir como gutación por los hidatodos. Explica esas gotas del amanecer. No explica un árbol alto a mediodía, cuando la transpiración es máxima y la presión en el xilema es negativa. Son dos mecanismos; manda uno u otro según la hora y el tamaño.
Cada estoma son dos células oclusivas. Cuando acumulan potasio, entra agua, sube la turgencia y la abertura se abre (en la forma típica de las oclusivas reniformes: se comban). Salir el potasio las afloja y el poro se cierra. Abierto entra CO2 y sale vapor. Cerrado se guarda el agua y se queda la hoja sin carbono. No es un poro pasivo: responde a la luz, al CO2 interno y a la sequía. En sequía, el ácido abscísico avisa a la oclusiva para cerrar. El mismo poro es el precio de la fotosíntesis y el motor del xilema. Por eso una hoja no puede «abrir del todo y no perder agua».
El floema conductor son tubos cribosos, vivos aunque sin núcleo en la madurez, ayudados por células acompañantes que sí tienen núcleo y cargan el azúcar. La savia elaborada es sobre todo sacarosa en agua, no «glucosa suelta bajando». El movimiento es en masa, por diferencia de presión (hipótesis de Münch), no por tensión.
Fuente no significa «hoja» para siempre. Una hoja adulta iluminada es fuente. Una hoja joven, un meristemo, un fruto o una raíz que está guardando reservas son sumideros. Al inicio de la primavera, el órgano que guarda almidón (una raíz, un tubérculo, el parénquima del tallo) se vuelve fuente, y la yema que brota es el sumidero: la savia elaborada sube. En un mismo árbol, un tubo va de su fuente a su sumidero; no hay un sentido único grabado en la especie. Lo que no hace el floema es el trabajo del xilema: no sube el agua del suelo por cohesión. Y el parénquima que guarda la reserva, la epidermis del estoma y el meristemo que gasta azúcar no se agotan en ser fuente o sumidero: cada uno tiene el oficio nombrado arriba.
Quitar un anillo de corteza hasta el cámbium se lleva el floema, que va por fuera, y deja el xilema, que va por dentro. Las hojas siguen recibiendo agua un tiempo: no se marchitan el primer día por falta de subida. Los azúcares no bajan a la raíz. La raíz, sumidero, se agota y, más tarde, muere el árbol entero. Por encima del anillo puede hincharse la corteza: la fuente sigue cargando y el sumidero de abajo ya no está conectado. Es el experimento que impide decir que los dos conductos hacen lo mismo en dos colores.
Epidermis. Cubierta viva del órgano joven. El estoma es parte de ella.
Parénquima. Tejido vivo de pared fina. Fotosintetiza, reserva o rellena. No es solo «la fuente».
Colénquima y esclerénquima. Los dos sostienen. El colénquima está vivo y es flexible. El esclerénquima maduro está muerto y lignificado.
Meristemo. Tejido que produce los demás. Apical, alarga; cámbium y felógeno, engrosan. Puede ser sumidero y no se reduce a eso.
Savia bruta. Agua e iones en el xilema, bajo tensión, de la raíz a la hoja.
Cohesión-tensión. La transpiración tira; los puentes de hidrógeno mantienen la columna. No es una bomba de la raíz.
Presión radical. Empuje real, pero secundario. Explica la gutación, no la copa de un árbol a mediodía.
Estoma. Poro de dos oclusivas. Abierto por turgencia. Entra CO2 y sale agua.
Fuente y sumidero. Quien carga sacarosa y quien la descarga. Cambian con la estación.
Flujo por presión. La savia elaborada va de la alta presión a la baja. No es tensión.
Anillado. Cortar el floema y dejar el xilema. Separa los dos transportes en el tiempo.
Enunciado. «La raíz empuja la savia bruta como una jeringa, por eso un árbol alto gotea si lo cortas a mediodía. El floema baja siempre, de la hoja a la raíz, también en marzo cuando brotan las yemas y la hoja nueva aún no fabrica. El estoma abierto no tiene coste. Un anillo en la corteza mata la hoja al minuto porque le corta el agua.»
Si el marco no carga (file://), abre l36-savia-y-transporte.html.
Escribe el razonamiento completo antes de abrir. El lienzo es para dibujar el esquema de esta lección, no para decorar.
Respuesta: Porque la transpiración tira de la columna y el xilema está en tensión, a presión negativa. La cohesión impide que la columna se rompa. La presión radical existe, pero se nota cuando la transpiración está parada, como en la gutación del amanecer. Un corte a mediodía no sale a chorro hacia arriba.
Por qué: Si la raíz empujara con presión positiva a esa hora, el tocón manaría y una burbuja no sería un problema grave. La cavitación importa precisamente porque el régimen es de tensión.
Respuesta: La fuente es el órgano que descarga reservas (raíz almacenadora, parénquima del tallo). El sumidero es la yema. La savia elaborada va de la presión alta a la baja, hacia arriba. En verano la hoja adulta pasa a ser fuente y el sentido de esos tubos puede invertirse.
Por qué: «El floema baja» es un dibujo de una estación, no una propiedad del tejido. Fuente y sumidero se definen por quién carga y quién descarga, no por la altura en el árbol.
Respuesta: Sigue el xilema, interno, con la columna de agua. Se ha cortado el floema, externo. Los azúcares no llegan a la raíz. El daño de la raíz es posterior. Si el marchitamiento fuera inmediato, el corte habría sido del xilema.
Por qué: La posición en el tallo es la prueba anatómica: floema por fuera del cámbium en una dicotiledónea leñosa. Sin ese mapa, los dos síntomas se atribuyen al mismo tubo.
Epidermis, parénquima, colénquima vivo y flexible, esclerénquima muerto y lignificado, xilema, floema y meristemos tienen oficio propio. El xilema, muerto y lignificado, sube agua en tensión porque la hoja transpira y la columna es cohesiva. El floema, vivo, mueve sacarosa de la fuente al sumidero por presión; en marzo la fuente puede estar abajo. El estoma cobra agua a cambio de CO2. El anillado corta el floema y deja el xilema.
Dibuja en el lienzo el corte del tallo con xilema, cámbium, floema y un estoma, y al lado una flecha de tensión y otra de presión. En el texto, explica la gutación sin usarla como motor del mediodía, y di quién es fuente en marzo y quién en agosto. Sin litros inventados.
reto_id: bach1-bgca-L36