Un corte es una hipótesis ordenada, no una foto con fechas. Cada principio responde a una sola pregunta. Si se usa el principio que no toca, el orden se invierte con buena letra.
Nicolaus Steno observó que un sedimento que se deposita desde un fluido, bajo la gravedad, tiende a formar capas horizontales. Si hoy las vemos inclinadas o plegadas, esa deformación es posterior al depósito. El principio no dice que toda roca nazca horizontal: una duna, un arrecife o un abanico ya tienen relieve. Dice que una laminación que nació plana y ahora está vertical necesita un suceso tectónico después.
En una serie que sigue en el orden en que se depositó, la capa de arriba es más joven que la de abajo. Es el principio más usado y el que más se rompe en silencio: un pliegue volcado pone lo antiguo encima. Antes de numerar de muro a techo hay que saber si la serie está en posición normal (estructuras como granoclasificación, rizaduras conservadas o la forma de un fósil en vida). En el corte de esta lección se toma la serie sedimentaria como normal; está dicho, no adivinado.
Una capa se extiende en horizontal hasta que se adelgaza, cambia de facies o choca con el borde de la cuenca. Por eso se puede correlacionar un mismo estrato a los dos lados de un valle donde la erosión lo ha cortado. No autoriza a decir que dos arenas parecidas, a cien kilómetros, son la misma capa: hace falta un criterio (posición, fósil, geometría).
Lo que corta es posterior a lo cortado. Un dique que atraviesa tres estratos es más joven que el más moderno de esos tres. Una falla que desplaza al dique es más joven que el dique. Una superficie erosiva que bisela capas y dique es más joven que ambos. El criterio no es de Steno en su formulación escolar; se consolida con la lectura de intrusiones y fallas. No dice cuánto tiempo pasó, solo el orden.
Un fragmento de roca incluido en otra es más antiguo que la roca que lo contiene. Los cantos de un conglomerado ya existían, sueltos, cuando el conglomerado se depositó. Un xenolito dentro de un granito es más viejo que el granito que lo envuelve. El principio impide el error simétrico: creer que el canto «nació» dentro del conglomerado.
William Smith vio que los conjuntos de fósiles se suceden en un orden reconocible y que ese orden sirve para correlacionar capas distantes. No es, por sí solo, una teoría evolutiva: es un orden empírico. Hoy lo leemos con la evolución, porque las especies aparecen y se extinguen. Un fósil de amplia distribución y corta duración (un fósil guía) afina más que uno que vivió toda una era. En el ejemplo, los trilobites de la caliza sitúan esa capa en el Paleozoico; no eligen un piso ni un millón de años.
Que un fósil sirva de guía es un uso posterior, en la correlación. Cómo llegó a conservarse es otro proceso, y no se deduce de ser guía. Empieza con la muerte. Casi ningún cuerpo llega a fósil: carroñeros y descomponedores lo deshacen. Hace falta un enterramiento rápido en sedimento, que aísle el resto, y anoxia —falta de oxígeno en ese enterramiento— que frene la oxidación y la actividad de muchos descomponedores. Sin ese aislamiento no hay luego nada que pueda usarse como guía.
A partir de ahí hay caminos, no uno solo. En la permineralización, el agua cargada de iones circula por los poros del hueso, de la madera o de la concha y precipita mineral: el resto se endurece y puede conservar parte de la estructura interna. El molde y el contramolde son otra vía. Si el organismo desaparece y deja un hueco con su forma, ese hueco es el molde. Si el hueco se rellena de sedimento o de mineral, el relleno es el contramolde: la forma en positivo, ya sin la materia original. La carbonización es típica de hojas, algas o graptolitos: se pierden los componentes volátiles y queda una película de carbono sobre la roca. Ninguno de estos caminos dice si la especie tuvo distribución amplia y vida corta. Eso, el fósil guía, se decide después, comparando capas, cuando el fósil ya existe.
El dibujo es un ejemplo construido para aplicar los principios. No es un corte de un pueblo concreto ni lleva edades en años.
Lo que el corte no permite decir: los millones de años de cada capa, el nombre de la orogenia, cuánto duró la erosión, ni si el dique llegó a la superficie como lava. Si E no contuviera cantos del dique, seguiríamos sabiendo que E es posterior a la erosión, pero el argumento de las inclusiones sería más débil para el dique.
Horizontalidad original. Las capas depositadas desde un fluido tienden a ser horizontales. Si están inclinadas, la inclinación es posterior. No niega relieves primarios como un arrecife.
Superposición. En serie normal, lo de arriba es más joven. Hay que comprobar que la serie no está invertida.
Continuidad lateral. Una capa se sigue en el espacio hasta que cambia o termina. Correlacionar exige un criterio, no solo un color parecido.
Relación de corte. La estructura que corta o desplaza es posterior a la estructura cortada.
Inclusión. El fragmento es anterior a la roca que lo contiene.
Sucesión faunística. Los conjuntos de fósiles se relevan en un orden útil para correlacionar. No es una fecha en años.
Fosilización. De la muerte al resto conservado: enterramiento rápido y anoxia, y después un camino (permineralización, molde y contramolde, o carbonización). No es lo mismo que ser fósil guía.
Discordancia. Superficie que separa cuerpos de roca y registra un hueco o un cambio de geometría. En el ejemplo, la erosión previa a E.
Si el marco no carga (file://), abre l15-principios-geologicos.html.
Respuesta: Primero C, después D, después la erosión y E. D es posterior a C porque la corta; E es posterior a D porque la superficie erosiva lo bisela y porque E contiene cantos de D.
Por qué: el corte y las inclusiones miran contactos distintos. Usar solo la superposición no ve el dique, que no es una capa depositada encima.
Respuesta: Porque desplaza al conglomerado E, que ya era el cuerpo sedimentario más alto. Si E sellara la falla sin desplazarse, la falla sería anterior a E.
Por qué: una estructura es posterior a todo lo que desplaza y anterior a todo lo que la cubre sin heredar el salto. En el dibujo no hay nada que selle F.
Respuesta: No. Sitúan la caliza en una fauna paleozoica. El dique es posterior a A, pero el fósil no numera el dique ni dice cuánto tiempo pasó entre A y D.
Por qué: la sucesión faunística correlaciona y acota en la escala de fósiles. El número en años sería otra medida, y el dique ni siquiera contiene ese fósil.
Dibuja el corte del ejemplo: capas A, B y C, dique D, conglomerado E y falla F.
id="maestro-cierre" data-maestro="cierre">CierreHorizontalidad, superposición y continuidad leen el paquete sedimentario. El corte lee diques y fallas. Las inclusiones leen cantos y xenolitos. La fauna correlaciona, no pone un año. La fosilización (muerte, enterramiento rápido, anoxia, permineralización, molde y contramolde, carbonización) explica el resto; no lo convierte en guía. En el ejemplo, el orden es A, B, C, dique D, erosión, conglomerado E y, al final, la falla F. Lo que no está en el corte no se añade por costumbre.
Copia la lista de siete sucesos del corte. Cambia solo esto: la falla desplaza A, B, C y el dique, pero el conglomerado E pasa por encima y no está desplazado. Vuelve a escribir el orden completo y di qué principio te obliga a mover la falla. No añadas edades en años.
reto_id: bach1-bgca-L15